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Seis Días sin la Poncia

Por Patricia Villarroel

Fernanda es bajita, tiene el pelo castaño y largo. Está en primer año de Auditoría en la Escuela de Comercio de la PUCV, y como toda chica de 18 años divide su tiempo entre los estudios y el carrete.
Le dicen “Poncia” y con sus amigas se trata de “keso”. Le gusta chatear hasta tarde y mantener actualizado su Fotolog, donde sube las fotos de sus amigos y sus salidas. Le encanta Amy Lee, vocalista del grupo “Evanescence”, tiene una hermana, adora a su mamá, la Nany, y se quiere ir de paseo a Concepción en noviembre.

El miércoles 20, la Poncia dejó cargando su celular, agarró su bolso y se fue como todos los días, caminando hasta la universidad. Después de la dos de la tarde, nadie, ni sus amigos ni su familia, la volvieron a ver.
En un comienzo no se preocuparon. Que un universitario se demore más de la cuenta en regresar a casa es algo bastante normal, sin embargo, la preocupación comenzó cuando cayó la noche y la Poncia no llegó a dormir.

Sus padres llamaron a sus amigos y conocidos, pero nadie sabía de ella. La desesperación los hacía pensar lo peor, así que rápidamente pusieron una denuncia por presunta desgracia y comenzaron a buscarla, en una operación multitudinaria que se organizó de forma espontánea.

Sus amigos de universidad colocaron afiches en cuanto lugar se les ocurría, recorriendo desde Playa Ancha a Quilpué. El rostro sonriente de la Poncia podía encontrarse en almacenes, micros, pubs, paraderos y hasta baños públicos.

Su propio Fotolog, sitio web que permite compartir fotografías con otros cibernautas, dejó de ser tribuna de carretes, para convertirse en un portal de ayuda. La misma foto que usaron en los carteles, esa en la que la Poncia se veía tan feliz, circulaba por la red, describiendo su ropa y dando números de teléfono y correos electrónicos para que dieran pistas sobre su paradero.

Con el paso de los días, la desesperación crecía y aumentaban los carteles, así como también el número de navegantes que por curiosidad o casualidad llegaban hasta el fotolog de la Poncia para dejar su mensaje. “Aparece pronto”, “Recuerda que Dios está contigo y te dará fuerzas”, escribían desconocidos de Valparaíso, Santiago y hasta de Argentina, solidarizando con todos quienes desesperadamente buscaban a Poncia.

Pero no todos escribían en buena onda. Más de alguno se las dio de investigador privado, e instó a los demás a re-leer lo que la Poncia había escrito en su propio fotolog. Y es que en la última foto que subió antes de su desaparición, Fernanda escribió “me toy metiendo en un forro ma’ o meno! Y lo sé! pero soy TERKA! Weno espero no caer tan profundo pa’ poder salir a flote después!.. espero q las consecuencias no sean tan malas después y no me valla a arrepentir...”, palabras que para muchos tenían relación directa con la extraña desaparición de la joven.

La operación “buscando a Poncia” comenzó a ser tan grande que no tuvo que pasar mucho tiempo que la prensa pusiera sus ojos en el caso. En los diarios se hablaba de secuestro y de una fuga, nada se descartaba. En la televisión aparecía la mamá de la Poncia llorando detrás de unos anteojos oscuros, rogándole que volviera, que nada podía ser tan terrible. Sus amigos seguían escribiéndole en el fotolog, pidiéndole lo mismo, como si fuera posible hablar con ella a través de este medio.

Su mejor amiga , la Carol, le escribía “Mi hermana, mi amiga, mi keso, mi todas las weás...esta weá no existe...su mamá está deseperada....yo también”. La chica hacía todo lo posible para encontrarla. Para ella cualquier cosa servía. No concebía quedarse de brazos cruzados esperando. Organizaba grupos de búsqueda, entregaba fotos en la calle, daba su propio celular, por si alguien sabía algo, y seguía pegando algunos de los tres mil afiches que se mandaron hacer con la imagen de la Poncia . Durante esos días, la Carol estuvo mal, realmente mal. No dormía ni comía. “Si mi amiga no come ni duerme yo tampoco puedo”, escribió en uno de esos pocos instantes en los que estuvo en su casa.

Y es que cuando no estaba moviendo cielo, mar y tierra para encontrar a su amiga en la calle, Carol iba a la casa de Fernanda para acompañar a sus padres cuando el teléfono sonaba y alguna “pista” los obligaba a salir. Pero nada, éstas siempre resultaban falsas y todos volvían acongojados y desesperanzados.

El lunes 25, después de seis días sin señales de ella, la Poncia apareció de la nada deambulando por las calles del centro de Valparaíso. No hablaba, estaba en estado de shock y desorientada. Según uno de sus amigos estaba dopada, pero a pesar de esto, iba en dirección a su casa, la que queda cerca de su universidad. La llevaron a la posta del Hospital Van Buren para que la revisaran y después de eso volvió a desaparecer, pero ahora junto a su familia, la que ha evitado que la Fernanda sea molestada. Su padre contó que estuvo encerrada en un lugar oscuro, que su hija no podía saber dónde era, y que había logrado escaparse por una ventana.

“Cualquier cosa que digan es mentira. La Feña no está embarazada ni na´ como andan diciendo por ahí”, me cuenta una voz al otro lado del celular. Es la Carol que me aclara que su amiga está muy bien y que su familia no quiere hablar con nadie.
Le pregunto si puedo hablar con ella, hacerle unas cuantas preguntas, pero me dice que no, “hablé con los tíos y me dijeron que no dijera nada. Ellos no quieren que hablemos con nadie. Cuelgo el auricular y pienso que quizás sea mejor así.

A tres días de su regreso, revisé su fotolog y hay una foto nueva, pero ya no es ella junto a números de teléfonos ni llamados de ayuda. Es la Poncia de siempre, sonriendo junto a cuatro amigas, dando las gracias a todas aquellas personas que ayudaron en su búsqueda, a Dios por haberse compadecido de ella y especialmente a la Carol, a quien la define como el ángel que la cuidó mientras ella no estuvo.

Los seis días sin la Poncia se terminaron. Ella misma sabe que lo que se viene no es fácil, pero espera que pase todo luego e irse el próximo año a Tahití con su familia y su “manita” Carol.

El(la) autor(a) anónimo(a) de Preguntale a Alicia al parecer tenía razón ¿no?

Saludos desde el potrero!

Volvio kon foto de karretes a hora ultimo :s

Recuerdo este caso. Afortunadamente todo resultó bien para la familia de la joven.
Aunque siempre persistirán las dudas acerca de su desaparición.

Saludos,,,

Buenos tus reportajes, aquí creo te puede ir una ayuda para tus trabajos investigativos. Soy almna de la universidad la República y por estos días la U ha estado en crísis y sobretodo en cuánto se trata a las carreras de salud que es en dondee estoy.. enefermería
Suerte y me gustó tu blog

que pasó con este espacio?
a la espera de novedades pesivas!
desde el potrero seguimos haciendo el intento, saludos!

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